Conforme al artículo 1224 del Código civil francés y a una jurisprudencia constante la resolución de un contrato sinalagmático puede ser pronunciada en caso de incumplimiento suficientemente grave por una de las partes de sus obligaciones, y eso cualquiera que sea el motivo que ha impedido a esta parte ejecutar correctamente el contrato.
Una decisión de la Cour de Cassation (Tribunal de última Instancia) del 25 septiembre 2019 constituye una ilustración interesante de estos principios.
En el caso concreto, un contrato de distribución exclusiva había sido concluido entre un distribuidor y un fabricante, este último no había podido entregar 12% del pedido realizado y ya pagado por el distribuidor.
El distribuidor alegando la falta de entrega de las mercancías pedidas y pagadas al fabricante había presentado una acción judicial contra este último solicitando la resolución del contrato en razón exclusivamente del incumplimiento del fabricante y solicitando una indemnización por daños y perjuicios.
La Cour de Cassation ha aprobado la Cour d’Appel (Tribunal de segunda instancia) que, constatando que el fabricante no había sido capaz de garantizar la fabricación y entrega de 12% del pedido que ya le había sido pagado, sin invocar un caso de fuerza mayor, y que había puesto en dificultad a su distribuidor ante sus clientes, había decidido que este incumplimiento del fabricante tenía una importancia suficiente para justificar la resolución del contrato de distribución.